sábado, 14 de noviembre de 2015

Al desencadenar, daré





(Texto escrito el 26/11/12, al año de parir,  en el cuaderno que me 
acompañó durante el embarazo, parto y  puerperio)


"pero la vida no se deja ni fijar ni inmovilizar en una posición dada..." (k. d)

Amadeo tenía fecha para nacer el 10 de noviembre. Los últimos días están escritos y descriptos en este cuaderno, hasta el día anterior al nacimiento.
El 14 de noviembre por la noche vino R (la partera) yo estaba por cocinar unas galletitas de zanahoria (que al final nunca hice) ella vino a dar cierre al hecho. No lo dijo directamente pero era evidente. Hablamos de esperar un día más, mejor dicho, sí para el día siguiente no nacía lo mejor era internarse y poner un goteo. La idea que subyacía implícita era de que sí había goteo y el parto venía demorado muy probable que terminase en cesárea.
Con R hablamos de cómo haríamos en el caso de internarme. Ella en uno de los encuentros previos me había dicho que no quería pisar más "esos lugares". Sin embargo esta vez me terminó diciendo que si yo necesitaba ella me acompañaba.
Ya para entonces yo estaba tan entregada que me parecía que todo podia ser. Aunque en el fondo sentía una profunda tristeza. Hablamos un poco más y después ella se fué. Me acuerdo que le preguntó a P que pensaba y él dijo que por él esperaba que naciera sino que se muriera adentro... o algo así. Pero él decía que iba a nacer.
Cuando ella se fué nos quedamos charlando con P. Creo que hasta el bolso hice. Lloré mucho y me parece que P también.
A las 12 cuando empezó Dolina me acosté a escuchar y ahí arrancó. 
Pasé toda la noche con contracciones cada 10 minutos, las tenemos anotadas. P las iba anotando, por ahí se dormía. Yo estuve toda la noche despierta. A las 6 de la mañana la llamamos a la partera. P le dijo que estaba con contracciones cada 10 minutos. Vino y me escuchó la panza, en realidad escuchó el latido del bebé con un cono de madera que trajo. El bebé estaba bien, me hizo un tacto. Me dijo que estaba dilatada pero que el bebé estaba allá arriba, que no sabía si nosotros habíamos mirado o mirábamos mucho las estrellas o qué, pero que A estaba allá arriba, que por lo poco intensa que venían siendo las contracciones estaba re dilatada, sorprendentemente. Ahora el niño tenía que encajar.
Las últimas veces que me había hecho ecografías A siempre estaba con el mentón hacia arriba, exactamente como mirando el agujero por el que iba a salir. Y J (la ginecóloga) me decía que en cuantito él pegara su pera al pecho se encajaba y salía. Así que seguía en esa posición, mirando  su salida. Y suponemos que así también estaba todavía cuando R lo tocó, allá arriba, sin encajar. Lejos. Pero la dilatación iba bien.
R se fué. P la acompañó. Dijo que en dos horas volvía y según como esté todo decidíamos qué hacer. Cuando P entró buscó para que leamos un libro de unos amigos mexicanos, es el relato del papá durante los 9 meses de embarazo hasta el nacimiento que finalmente fue por cesárea. La última prosa habla de esa especie de tristeza y a la vez alegría de que por fin nazca, el tajo de la cesárea ahora es una sonrisa en la panza, algo así dice.
Volvimos a llorar,  yo quería que A naciera y estuviera bien. Ya no sentía miedo de nada. Hicimos el bolso para ir a la clínica. Sin embargo seguía concentrada. Caminaba y caminaba y pegaba mi pera al pecho y le decía al bebé "pera al pecho, pera al pecho" hacía el movimiento y sentía que él también lo hacía.
Las contracciones seguían. Por ahí aumentaban pero mayormente eran cada 10 minutos.
Después supe que cuando P acompañó a R al auto, ella le dijo que yo estaba haciendo todo bien pero que A estaba allá arriba así que seguro íbamos para la clínica a goteo, y que si él seguía sin encajar iba a cesárea.
A eso de las 2hs volvío. cuando me vió me dijo "pero ponete en actitud de parir" "no parece que estuvieras por parir" "te tengo que ver transformada".
Primero me revisó, una sonrisa en su cara lo dijo todo. El niño estaba más cerca. La dilatación seguía bien pero ahora tenían que aumentar las contracciones. Eran necesarias contracciones más seguidas y más fuertes para que el parto se desencadene. Me acuerdo que me dijo que me pusiera a correr muebles o tomar algún té para aumentar las contracciones. 
Volvió a irse. Dijo que volvía a las 2 horas.
P la acompañó otra vez. Después supe, después  de que pasó todo, que ella ahí dejó sus cositas. Este hecho le dió a P mucha alegría. Yo ni me enteré.
Ya estaba en mi viaje.
Me acuerdo que empecé a caminar mucho por toda la casa, me iba hasta el fondo y volvía, esto ya lo venia haciendo en los días anteriores. Pero "hoy era distinto" "hoy nace" decía P. Todo  el tiempo su certeza me acompañaba.
No me acuerdo si cominos. P creo que hizo una tarta. Yo no comí nada, no tenía hambre. Estaba en tarea.
Creo que como las 3 de la tarde empezaron las contracciones más intensas, me puse en el piso arriba de una manta y daba vueltas sobre mi misma como un perro que se busca la cola. Creo que vi a la Tuna (mi perra)  y Mermelada (mi gata) hacer esas vueltas cuando estaban pariendo a sus crías.
Las contracciones eran fuertes pero no dolorosas y claramente eran cada vez más intensas. Creo que tipo a las 17hs P empezó a prender la salamandra y estufa a querosene. en un hornito puso esencia de melisa a pedido mío.
Yo seguía moviendome como un animal , un bicho de la naturaleza. Eso me sentía, buscaba las cuatro patas, buscaba el piso.
A las 6 de la tarde más o menos vino devuelta R. Cuando entró, percibió y me vio, dijo "ahora sí cambió algo"
Creo que me revisó y escuchó al bebé.  Todo iba bien. Me vine más para el comedor. Ella se fue a otra habitación (supe después que se sentó en un sillón y se puso a pispear los libros de la biblioteca y leyó un rato a Mafalda)
Yo en el comedor seguía mi viaje. Ya estaba toda desnuda, desencajada. Es verdad esa sensación que  me habían dicho de que en cada contracción te vas y después volvés. Me acuerdo que estaba en el piso haciendo casi siempre movimientos circulares. Creo que estuve sola un buen rato. P también salió de la visión. por ahí escuchaba que ellos hablaban.
R en un momento me reviso y me dijo que ahora sí, si quería podía meterme en la ducha. Antes me había dicho que no (aunque yo quería) porque las contracciones seguían muy espaciadas y poco fuertes (según lo que ella decía que era necesario para que el parto se desencadene) y si me bañaba eso relajaba y frenaba las contracciones y teníamos que provocar todo lo contrario, al menos hasta que hubiera dilatación total. Recuerdo que R nunca  me dijo cuanto iba dilatando, es muy común en los relatos de partos que digan "tenía 4, tenía 8 de dilatación" etc. yo nunca supe.
Cuando me reviso me dijo  "ahora sí". Así que me metí en la ducha con una silla, no para sentarme sino para apoyarme hacia adelante, el agua me pegaba en la espalda. Tuve muchos viajes cósmicos. Cerraba los ojos y veía cosas. Lamentablemente ahora no las recuerdo, pero sí eran como visiones. También me acuerdo que eran extraños los sonidos que emitía. En el baño también me quedé sola un rato largo. Sé que en un momento R me revisó a pedido mío.
Quería saber sí ya podía hacer fuerza. Me acuerdo que me preguntaba si sentía ganas como de hacer caca y yo le decía que no sabia, que tenía ganas de hacer fuerza. Me dijo después de que me reviso que todavía no, que esperara..
En un momento me dieron ganas de salir de la ducha. P  puso unas frazadas en el comedor frente al sillón, al lado del baño y ahí me quedé.
Un rato se me cortaron las contracciones me acuerdo que les pregunté a ellos sí creían que iba a poder.
R me dijo "¿ahora que te queda lo más fácil no vas a poder?" Yo no sé bien que pensaba. Creo que sentía que no era posible tal milagro.
Ahí me acuerdo que R le pidió a P que baje un poco las luces. Apagaron todo y dejaron un velador.
Las contracciones empezaron a aumentar. Quería ponerme en 4 patas iba y venía en el suelo. El registro del único dolor fuerte que recuerdo es más o menos a esta altura que empecé a sentir que el sacro me estallaba en mil pedazos. P me puso una bolsa con agua caliente y eso me aliviaba.
Todo empezó a acelerarse
Ví o mejor dicho percibí, porque para esa altura mi visión era muy parcial, como de ensueño. Percibí que trajeron las cosas de ella.
Me pidió que mejor me quedase en cuclillas, el dolor del sacro era muy intenso y me desconcentraba. cambiamos varias veces de posición pero siempre en el lugar. P se quedó sentado en el sillón y yo me colgué de sus rodillas.
Empecé a hacer fuerza. Me bajó la presión, me desvanecí colgada de las rodillas de P en cuclillas. Él me sacudió para arriba. Dije "creo que me bajó la presión", "que presión ni que presión"  dijo P como diciendo ponete las pilas.
Me acuerdo que se me dormían las piernas, no las sentía directamente.
Abrieron la ventana para que corra el aire, entró la gata Ciruela, la sacaron cagando. Prendieron el caloventor en frío. para que me reponga.
R me dijo "te mareas porque estás respirando mal, te estás hiperventilando, respirá más tranquila"
Yo ya estaba desencajada, me choreaba la transpiración, cada tanto hacía fuerza.
Se rompió la bolsa. Me acuerdo como salió todo el líquido, era una sensación tan nueva y extraña, parecía que me cagaba y meaba encima.
En alguno de esos momentos R le pregunta a P si teníamos vaselina (nunca había estado contemplado entre los elementos necesarios para el parto la vaselina, en casa justo había por una circunstancia totalmente inhabitual)  yo escuché, a pesar de que estaba en otro lugar también estaba acá, eso es algo muy fuerte que me pasó durante el parto. Escuché que P no sabía si había. Entonces  hice un esfuerzo enorme por volver y reunir las palabras correctas y exactas para que P llegara a la vaselina. La encontró.
Ella se puso en los dedos y me pasó un poco por la vagina. Yo creía realmente que no lo estaba pudiendo hacer y empecé a sentir que no podía más. En un momento me dice "tocate" yo toqué y no sentía nada, no entendía que estaba tocando, pensé que era la vulva y después P me dijo que era la cabeza del bebé.
Yo ni me imagina que él bebe ya estaba ahí.
Ella me decía cuando sientas una contracción puja. Pero ya no sabía ni que sentía, ella me tocaba la panza para ver si estaba dura.
"Con rabia Fernanda" estás haciendo la fuerza en la garganta, hacela abajo "con rabia" yo escuchaba sus palabras como súplicas y cuando le miraba la cara también veía un gesto suplicante.
Sentía que no podía más. No sentía los pies, ni las piernas, cuando pujaba apretaba los ojos y pegaba unos gritos guturales, bien de adentro, no eran gritos eran como quejidos de animal.
Me acuerdo que me dijo: en la próxima contracción poné todo, mucho más, hasta ahora no fue nada, pone toda la fuerza, todo lo que más puedas, todo....
O algo así. Fue clara en la idea de que tenía que ser una fuerza sobrehumana, de otro mundo. Ya me sentía morir. realmente es una sensación de límite total y absoluta.Claramente me acuerdo que vino la contracción, cerré los ojos e hice toda la fuerza que pude, me entregué toda, puse todo lo que tenía, como quien se arroja al vacío. me acuerdo que la cabeza se me puso en blanco total, gemí y silencio y un profundo, profundísimo vacío...
De pronto, haciendome volver, escucho la voz de P que me dice al oído "ahí está el garoto fer, mirá, ahí está el garoto" Abro los ojos y veo un bebé que se acerca a mi pecho, como volando. Todo mi cuerpo temblaba, convulsionado.
P que estaba sosteniendome y haciendo la fuerza conmigo, me ayudo a recostarme mientras R me ponía a A en el pecho.
Yo temblaba y trataba de que se agarrara al pezón. No lo podía creer, ahí estaba.
Agradecí y le di la Bienvenida.
Me dolía todo. Lo que sigue fueron movimientos de P y R que se pusieron a acomodar todo. Primero creo que al rato lo agarraron al bebé y lo vistieron y le dieron la vitamina k y las gotitas en los ojos. Me lo volvieron a dar. No sé en que momento hice la expulsión de la placenta, sé q R me ayudó tirando un poco del cordón. Supongo que ahí el bb estaba con su papá.
El corte del cordón tampoco lo recuerdo mucho, pero sé que lo corto P.
Ahora me acordé que cuando A estaba por salir (aunque yo no lo sabía) R le pregunto P si quería recibirlo, y él le dijo que le parecía mejor quedarse ahí, sosteniendome.
Nos quedamos con A en el piso reconociendonos. A mi me dolía todo y no sentía nada conocido. Era otra yo. Otro mundo, otra realidad, otro lenguaje.
Después me ayudaron a ponerme de pie y fuimos a la cama.
Ella me revisó con mejor luz. No me había hecho nada, sólo un pequeño desgarrito interno que era lo que ardía pero que pronto pasaría, no necesitaba sutura. 
R le mandó un mensaje a J diciendole que todo había salido bien.
A nació a las 22.40hs de un martes 15 de noviembre de 2011 (al día siguiente supimos que pesaba 3,130 kg y que medía 51cm) 
El día había sido hermoso, cálido y soleado y la noche no se quedaba atrás, estrellada, azul y fresca. 
R se fue como a la 1 de la madrugada. Entonces la llamamos a mi mamá y a mi hermano que al rato llegaron. Me ayudaron, mi mamá a bañarme y P acomodó la cama que la había manchado cuando R me revisó.
Después se fueron y quedamos los tres acostados. P se durmió enseguida. Yo no pegué un ojo. Todo era distinto. La maravilla de la vida, de la creación.
Ya era otra. P también. y A llegaba lleno de luz. 
A las 7 de la mañana R estaba de vuelta. Y en la tarde también vino, acompañándome de cerca junto a las visitas de los y las amigas que se acercaron a bienvenir y abrazar.
Los dias que siguieron fueron muy extraños y plenos.  Vibrantes.
La vida, de verdad, había cambiado ahora sí que para siempre...

Parir fue la experiencia más trascendente de mi vida y agradezco a la naturaleza por la posibilidad de haberlo transitado.
Que está bien bueno creer, que se puede, que siempre hay salida.

....

Hoy van a hacer  3 años que escribí este relato y 4 de ese día en que Amadeo nació. Y sigo asombrada de la lucidez que la vida del niño trajo a la mía. 
Experimentar el amor puro y el puro caos de lo que nunca más va a detenerse. 

4 comentarios:

  1. No lo pude leer completo de una vez. Ahora que lo termino, después de lagrimear un poco, te abrazo en este mensaje y te doy las gracias por compartir.

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